El árbol más alto se balanceaba al son del viento, era frágil, delgado y sus hojas habían caído, pues el otoño había llenado de tristeza su tronco. Luchaba día a día, para que sus ramas no se partieran, pero él sabía, que aunque se rompiera una, con el tiempo crecería otra en su lugar, más fuerte y más sabía.

Nov 22

RISAS

Las risas de aquella mujer se hacían cada vez más fuertes, llegaban a caerle lágrimas de alegría de sus azules ojos, sus carcajadas despertaron al hombre que dormía junto a ella, y éste al contemplar su felicidad se unió a sus risas.

Ella sirvió la cena como cada día. Él, en silencio probó el manjar y le sonrió. Finalizada la cena y sin mediar palabra se levantó, cogió un libro y sentado en su lugar preferido se sumergió en la lectura.

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