Mi infierno personalL
Todo empezó aquella tarde, cuando me dijo que se marchaba de nuevo con sus amigotes, yo sabía, por otras veces, que eso quería decir que volvería drogado, bebido y ya a punto de amanecer, di un grito desde la cocina y fui a la puerta muy cabreada, ésta acción asustó a los niños que jugaban en el salón, pero necesitaba estallar:
-¡Si te vas, cuándo vuelvas no me encontrarás!
Su respuesta fue la de siempre, me dio la espalda y se marchó dejándome de nuevo sola en casa con mis hijos.
Después de darles de cenar, los acosté, me dediqué a buscar todas las cajas de medicamentos que había por la casa, calmante, orfidal, nolotil, antiestresantes, ibuprofeno, cualquier cosa valía para terminar con mi angustia, lo dejé todo tirado sobre la mesa del comedor y crucé por delante del cuarto de los pequeños, entonces me arrepentí de lo que estaba haciendo, pero en breve me quedaría sin sentido y debía actuar rápido
Cogí el móvil de mi habitación y llamé al teléfono de la esperanza, ya ves, como si ellos pudiesen hacer algo..., pues sí pudieron, me pasaron con emergencias y éstos me iban indicando que hacer hasta que llegasen a buscarme con una ambulancia, me pidieron que fuese a la puerta y la abriese, y que luego intentase estar despierta hasta que llamaron al telefonillo de abajo, algo que no conseguí; lo siguiente que recuerdo son flashes de cuando me bajaban por las escaleras, o las luces de la sirena, luego todo oscuro durante un tiempo. Al despertarme, tenía tubos y cables por todos sitios y yo..., estaba de vuelta en mi infierno personal.
17/07/2019
